jueves, 13 de febrero de 2014

Cómo enseñar y animar a un bebé a expresarse

A veces muchos padres piensan que su hijo o cualquier otro niño pequeño, es muy callado, y acaban por etiquetarlo de introvertido, tímido o antisocial. Ellos se cuestionan sobre la realidad y el origen de este comportamiento ya que, por lo general, es posible que los niños, desde los 2 hasta los 10 años aproximadamente, puedan entablar una conversación adecuada y proporcional a sus edades, con un vocabulario sutil, es decir, con palabras cortas y expresiones largas.

                                                      Cuándo los bebés se comunican

El proceso de comunicación empieza cuando el bebé le da el primer manotazo intencionado a quién lo cuida, cuando babea o da su primera patada. Estas son, normalmente, las primeras formas de comunicación de los bebés. Dentro de sus posibilidades, el bebé empezará a formar su propia opinión sin que nadie le haya enseñado o mencionado este derecho.

Cuando la reacción del bebé a alguna situación no es buena, quién lo cuida tendrá dos opciones: callarlo y reprimirlo, o enseñarle cuál es la mejor manera de comunicar su desagrado sin agredir. Si la persona que lo cuida elije la opción de reprimir y castigar al bebé por tratar de expresar su molestia, como resultado se podrá ver a un niño que no encuentra forma alguna de comunicarse con los demás y que en razón de eso, no habla ni expresa sus sentimientos. No sabrá siquiera diferenciar lo que siente y por qué lo siente.
Por lo contrario, si la persona que lo cuida toma la iniciativa de enseñar al bebé una mejor forma de expresar su molestia, como haciendo un pequeño movimiento de brazo o haciendo una cara que él puede imitar y que exprese desagrado, seguramente el pequeño podrá no sólo convivir y conversar son los demás, sino que tendrá mejor calidad de vida. El simple hecho de conocer sus sentimientos y expresarlos de una manera apropiada, hará con que su comunicación sea más fluida y adecuada.
El bebé es un organismo que percibe rápidamente los estados de ánimo de las personas que le rodean, él sabe interpretar porque lo ha aprendido de manera casi natural, la preocupación de los padres o el malestar de su familia. El bebé puede escuchar y entender el tono de voz que sus padres utilizan para hablar entre ellos, para regañar al hijo mayor, o para discutir y pelear. Por esta razón es aconsejable enseñar al bebé, conforme vayan pasando los años, las diferentes formas y tonos de hablar, para que el pequeño no mal interprete la comunicación.
Lo mejor es definir qué tono y estilo de conversación se usa para expresar enojo, felicidad, o simplemente un mal humor. Los bebés sabrán distinguir los sentimientos de sus padres frente a las diferentes situaciones. Y así podrán expresar sus propios sentimientos sin problema alguno. Es importante que el bebé aprenda a reconocerse a sí mismo, desde el proceso de separación con la madre y desde el YO y Objeto (mamá)  en lugar de ser YO sin más, porque el bebé no se reconoce como ser separado de su cuidador.
En este proceso también se entabla comunicación del bebé con su entorno y posteriormente del niño con el mundo. Lo importante después de estas anotaciones es que el bebé en un principio tenga siempre la opción de expresar lo que siente sin convertirlo en algo bueno o malo, simplemente es lo que es; posteriormente, lo importante será enseñar al bebé la gama de posibilidades que tiene para expresar lo que siente de manera funcional, es decir, de manera que él esté expresando realmente lo que siente y que sea esa forma de expresión, socialmente aceptable, tal vez el siguiente pintor o músico famoso esté en este preciso momento aprendiendo nuevas formas de expresarse en la cuna.


Bibliografía:

miércoles, 12 de febrero de 2014

La estimulación del bebé y el vínculo emocional

La estimulación empieza con actividades de contacto con el bebé. Se reforzará el vínculo emocional, afectivo, a través de masajes y estímulos sensoriales, entre padres e hijo. A partir de ahí se dará inicio a las actividades de motricidad gruesa, fina, de concentración y de lenguaje. El juego es una efectiva herramienta de estimulación para los bebés. A través del juego, los padres pueden observar el comportamiento de su hijo y conocer sus necesidades, deseos, gustos, e inquietudes.
En la estimulación temprana se debe buscar el equilibrio. Por eso, debe ser integral, tanto física como intelectual. Si un niño solo aprende a jugar con la pelota y no está adecuadamente estimulado en la lectura, por ejemplo, será un genio en el deporte, pero se sentirá incapaz de leer un libro. La estimulación temprana debe circular por todos los caminos: físico, intelectual, emocional, en todos.
Otra cosa es que al niño se le dé mejor la lectura que jugar al baloncesto. Eso ya será una opción personal del niño y se debe respetar. En todo caso, la estimulación debe, a través de experiencias y habilidades, crear la motivación en los niños. Niños motivados son niños felices. Si los padres optan por la estimulación temprana, deben tener claro que esta decisión les exigirá una cierta dedicación al día. Muchos padres opinan que es muy efectiva y provechosa, por lo menos en lo que se refiere al tiempo que comparten con sus hijos.

Consejos de estimulación temprana de los bebés para los padres

1. Respetar el tiempo de respuesta de tu hijo. Elige un momento tranquilo para jugar con él. Evita jugar con tu hijo cuando notes que él está cansado y sobrecargarlo de tareas y de estímulos.
2. Elije objetos agradables al tacto, al oído, al paladar, y que sean, claro, seguros.
3. Los juegos deben ir acompañados por canciones, palabras y sonrisas. De cariño y dulzura, también.
4. El juego tiene que ser algo placentero, para los dos.
5. Aprovecha el momento del baño para dar un masaje a tu hijo.
6. Usa la música mientras llevas a tu hijo en el coche o en casa.
7. Enseña libros a tu hijo. Si es un bebé, hay libros de tela, de plástico, con olores y distintas texturas.
8. Cuenta cuentos a tu hijo antes de dormir.

Bibliografía:
http://www.guiainfantil.com/1149/como-estimular-a-un-bebe.html